jueves, 12 de septiembre de 2013

Las trampas en... "Almas muertas" de Nikolai Gogol



Aquí os dejo este fragmento del libro Almas muertas de Nikolai Gogol (libro que, además, os recomiendo). Se trata de un fragmento de la primera parte, capítulo cuatro. Habla de una partida de damas, pero seguro que cuadra si se cambia este juego por cualquier otro ;)


- Escucha, podemos jugar a las damas [...] ¡Eh, Porfiri! Ve a buscar el tablero de las damas.

- No insistas, no pienso jugar.

- Esto no es lo mismo que jugar al monte. Aquí no caben la suerte ni los engaños. Gana el que sabe más. Y te advierto que no sé jugar nada absolutamente, de manera que tendrás que darme alguna ventaja. 

"¡Aceptaré! - se dijo Chichikov para sus adentros-. A las damas sé yo jugar bastante bien y no le será fácil engañarme con sus trampas".

- Está bien, conformes. Jugaremos a las damas.

- ¡Las almas muertas contra cien rublos!

- ¿Para qué? Contra cincuenta bastará.

- No, ¿qué es eso de apostar cincuenta rublos? Valdrá más que yo añada también un cachorro de medio pelo o un broche de oro.

- Como te parezca- repuso Chichikov.

- ¿Qué ventaja me vas a dar? - le preguntó Nozdriov.

- ¿Ventaja? Por supuesto que ninguna.

- Cuando menos deja que sea yo quien salga y permíteme hacer dos jugadas.

- No, yo también juego mal. 

- Ya conocemos a los que dicen jugar mal - replicó Nozdriov mientras hacía avanzar una ficha, al mismo tiempo que empujaba otra con la manga de su bata.

- Hace mucho tiempo que no he jugado a las damas - dijo Chichikov moviendo a su vez una ficha -. ¡Eh, oye! ¿Qué significa esto, hermano? Ponla en el lugar que le corresponde - exclamó Chichikov.

- ¿Qué dices?

- Que pongas esa ficha en su lugar - dijo Chichikov. Mientras veía ante sus propios ojos cómo otra ficha parecía ir directamente a dama; sólo Dios sabía de dónde había salido -. No -dijo levantándose -, es imposible jugar contigo. Este no es modo de jugar, moviendo tres fichas a un tiempo. 

- ¿Tres fichas dices? Ha sido un error. Una se ha adelantado sin querer, si lo prefieres la volveré atrás. - Pero la otra, ¿de dónde ha salido?

- ¿Cuál quieres decir?

- Esa que va a coronar.

- ¡Pues sí que es buena! ¿No lo recuerdas?

- No, hermano, llevo bien la cuenta de las jugadas y me acuerdo de todas. Esta acabas de ponerla ahí. Su lugar es éste.

- Pero, ¿qué estás diciendo? ¿Cuál es su sitio? - preguntó Nozdriov enrojeciendo hasta las orejas -. Por lo que puedo observar, hermano, eres un mentiroso. 

- No, hermano, el mentiroso eres tú, aunque la cosa no te ha salido bien.

- ¿Por quién me tomas? - replicó Nozdriov -. ¿Acaso piensas que te voy a engañar?

- No te tomo por nadie, pero no jugaré más contigo.

- ¡No, ahora no te puedes echar atrás! - gritó Nozdriov un tanto enfurecido -. La partida ya está comenzada.

- Está en mi derecho dejarla, y por lo tanto la dejo, ya que no juegas como persona decente. 

- ¡Mentira! ¡No puedes hablar así!

- No, hermano, quien está mintiendo eres tú.

- No he hecho ninguna trampa ni tienes por qué negarte. Has de acabar la partida. 

- No lo lograrás - contestó Chichikov con frialdad, tras lo cual se acercó al tablero y revolvió todas las fichas.

Nozdriov se dejó arrastrar por la furia que le invadía y se aproximó tanto a Chichikov que éste tuvo que retroceder dos pasos.

- ¡Te voy a obligar a que juegues! Da igual que hayas revuelto todas las fichas, me acuerdo muy bien de las jugadas. Volveremos a ponerlas tal como estaban. 

- No, hermano, esto se acabó. No jugaré contigo. 

- Dime claramente si quieres jugar o no - exclamó Nozdriov aproximándose otra vez a Chichikov. 

- ¡No, no quiero! - gritó Chichikov, quien no obstante se llevó las manos a la cara a fin de prevenir cualquier eventualidad, ya que aquella disputa se había puesto realmente demasiado violenta.  [...]