miércoles, 18 de junio de 2008

Sobre dados. Parte 1. Los dados en la antigüedad.


“Queremos hablar aquí sobre los juegos de dados por dos motivos. El primero, por el debate entre los sabios, como mostramos en el inicio del libro, en el que se trataba de decidir si era mejor el conocimiento o la suerte. Y sobre este asunto, cada uno dio al Rey su argumento; el primero a favor del conocimiento, con los juegos de ajedrez; el segundo, a favor de la suerte, con los dados. El segundo motivo es que, a pesar de que las tablas son más importantes y populares que los dados, no se pueden jugar las primeras sin los segundos, es por eso por lo que hablaremos primero de los dados.”
Libro de los Dados de Alfonso X.


Los dados, antes de ser considerados instrumentos para el juego, se usaron como objetos mágicos destinados a adivinar el futuro. Se han podido encontrar vestigios de dados en todas las culturas antiguas-incluyendo tribus africanas, esquimales, indios de Norteamérica, aztecas, mayas, incas...-. Aquí nos centraremos en el uso de los dados más en su vertiente lúdica que adivinatoria.

Los primeros dados conocidos se encontraron en la Antigua Sumeria, en las tumbas reales de Ur, y datan del tercer milenio antes de Cristo. Estos dados tienen forma piramidal, con dos de las cuatro esquinas taraceadas.

Dados piramidales con las esquinas marcadas.

Podemos encontrar también dados de dos caras, cuya definición se puede aplicar a la moneda que se utiliza en el juego por todos conocidos del “cara o cruz”. Otros objetos, además de las monedas, que han asumido a lo largo de la historia esta función de “dado de dos caras” han sido: conchas, medias cáscaras de nuez, etc. no obstante, si se quería obtener un número distinto de cero o uno, era necesario usar cualquiera de estos objetos a puñados. Así lo hacían, por ejemplo, en el Egipto de los faraones y en la antigua China, donde se utilizaban bastoncillos con una cara plana y otra curva.

Dados de dos caras.

Si bien no existen los dados de tres caras, los de cuatro son bastante corrientes. El primero fue, sin duda, la taba o astrágalo (hueso del tarso), del cordero o la cabra, que ya había sido usado para lo lúdico por los pueblos de la edad de bronce. Los egipcios los encontraron muy útiles para sus juegos de recorrido y los griegos los utilizaron como instrumentos adivinatorios y como elementos para diversos juegos.

Al hablar de los griegos, cabe destacar que éstos fueron los primeros en utilizar las tabas como un puro juego de dados estableciendo apuestas; así, atribuyeron a las cuatro caras del astrágalo (los dos extremos afilados no cuentan) un valor numérico distinto: 1 punto para la cara “medial” (plana), 6 puntos para la cara lateral (la “S”), 3 para la cara dorsal (la protuberancia) y 4 para la cara “plantar” (el hueco).

Tabas con perforaciones que indican su valor.

Una leyenda griega cuenta que, concretamente, el inventor de los juegos de dados fue Palamedes, un héroe militar griego (se le atribuyen otros inventos, como el ajedrez o el alfabeto griego) y el invento tenía como objetivo entretenerse y entretener a sus colegas durante las entonces tan comunes guerras de asedio, en las que, esencialmente, un ejército rodeaba a una ciudad y trataba de agotar a sus defensores hasta que se rindieran o estuvieran suficientemente debilitados como para intentar un asalto a mano armada sobre sus murallas. Estos asedios eran usualmente prolongados, durante muchos días no sucedía nada, y a veces las cosas seguían así por meses, dependiendo de cuántas provisiones tuvieran los asediados para poder sobrevivir; no es de extrañar que en tal contexto y sabiendo que sus vidas estaban en juego, los soldados buscaran formas para entretenerse.

Si nos trasladamos ahora de Grecia a Roma no nos queda más remedio que comentar la tan conocida frase: Alea iacta est (los dados están echados, la suerte está echada), frase que dijo Julio César al ordenar a sus tropas cruzar el Rubicón y desencadenar la guerra civil que habría de llevarle al poder. Ese alea al que César se refería significaba exactamente “juego de dados”, igual al que conocemos en la actualidad, formado por cubos que en cada cara tienen, grabados o pintados, unos puntos que van de uno a seis, dispuestos de modo tal que las caras opuestas suman siempre siete (el dos opuesto al cinco, el tres al cuatro, el uno al seis). Fueron los griegos los que mejoraron el dado cúbico fijando esta ordenación, los romanos lo retomaron y el sistema se extendió por todo el viejo Mundo, probablemente asociado a un juego de recorrido.

Dados romanos.

El éxito de este dado de seis caras se debió a su forma más regular, que permitía al dado “rodar”, y al mayor número de caras respecto a un volumen pequeño: un solo dado bastaba para sustituir a dos o tres tabas o un puñado de conchas. Este dado cúbico nació, probablemente, en la civilización de los Hindúes, hacia el 2600 antes de Cristo. Después sería adoptado por Persia (el Irán actual) y en Mesopotamia (se han descubierto en las excavaciones arqueológicas). Desde allí, llegaría a Asia Menor y Grecia, siendo en esta última donde acabaría mejorándose tal y como hemos explicado.

Dado romano de 20 caras que la casa de subastas Christie´s vendió en 2003 por casi 18.000 dólares. Sus características son: siglo II, azul versoso, un símbolo distinto en cada cara, 5.2 cm de ancho. No se sabe todavía para qué juego se usaba este dado.

LOS DADOS TRUCADOS.

Como todo el mundo sabe, los dados pueden tirarse con la mano o mediante cubiletes especiales, que en otros tiempos se hacían con frecuencia de materiales valiosos y se embellecían con una bonita ornamentación. Los romanos solían lanzar dos dados (tesserae) en sus juegos -al contrario que los griegos, que utilizaban tres dados en cada tirada-. Para lanzar los dados, se podía utilizar la mano desnuda, arrojándolos directamente sobre el suelo o sobre una mesa. Pero como el lanzar los dados con la mano podía llevar a algún jugador a hacer trampas, era muy común entre los romanos utilizar una especie de cubilete llamado fritillus, un cono truncado de cuero y madera muy similar a los cubiletes modernos.


Sobre el hecho de hacer trampas, engañar jugando a los dados es, casi con seguridad, algo tan viejo como los dados mismos: se han encontrado algunos que presentan pequeñas irregularidades en su forma, y otros que tienen una cara cargada con plomo. Referencias a dados recargados-esto es, con una cara lastrada de forma que la que se quiere que salga caiga siempre hacia arriba-se encuentran ya en la literatura griega clásica. Este tipo de dados ha sido encontrado en las tumbas y excavaciones egipcias, asiáticas y americanas, habiendo sido fabricados sin lugar a dudas para hacer trampas en el juego.


*Enlaces relacionados:
-El Libro de los Juegos en Jugamos Todos. En rengeekcentral.
-Puedes encontrar información sobre las tabas en esta página o en Cervantes Virtual (.pdf)
-Una página sobre dados.
-Otra página sobre dados.
-Lista de juegos de dados en la Bsk.

He extraído parte de la información para la entrada de:
-Frederick V. Grunfeld et al., Juegos de todo el mundo, UNICEF, Madrid, 1978.
-Marta Moreno (trad.), Enciclopedia de los juegos, ed. Paidotribo, Bcn, 2003.

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