martes, 7 de diciembre de 2010

Homo Ludens. El artista frente al juego.

Si hace algunos días os informé de la exposición malagueña Los juguetes de las vanguardias esta entrada es para informaros de otra exposición, aunque esta vez es en el norte. Se trata de la exposición Homo ludens. El artista frente al juego, que presenta el Museo Oteiza, desde el pasado 11 de noviembre hasta el 13 de febrero del 2011.



La muestra es una selección de 75 obras (enmarcadas en el ámbito de la poesía, pintura, escultura, música, teatro...) constatando que juego y arte están estrechamente relacionados, siendo "la experiencia lúdica una constante en la mayoría de los movimientos de vanguardia del siglo XX y un componente habitual en el arte de los últimos años", según explica el propio Museo Oteiza en una nota de prensa. 

Esta exposición se divide en cuatro áreas, tal y como se explica en la página web del museo:

La primera parte, Poéticas visuales, analiza la presencia del lenguaje en el terreno de lo lúdico. La muestra se abre con el libro de  Stéphane Mallarmé "Un coup de dés n’abolirá pas le hassard" (1897), punto de partida de la transformación de la página en blanco en la composición del poema, que da inicio a una forma más libre de expresar ideas y sentimientos. Su influencia será decisiva para los artistas de vanguardia como Kurt Schwitters  y de corrientes como el Letrismo, poesía concreta o la poesía visual, que se configuran en los años setenta como un lenguaje más de la plástica contemporánea y que tienen referentes importantes como Felipe Boso, Carlos de la Rica, Eduardo Apraiz, el grupo Texto Poético, Jorge Oteiza, Joan Brossa, Ricardo Ugarte o Julia Otxoa.
 

La segunda parte de la muestra, Fragmentos de realidad, se construye desde la relación directa, íntima y, en muchas ocasiones, espontánea del artista frente al material. Pequeños retazos de cotidianidad que adquieren formas y realidades inesperadas como en el caso de Ángel Ferrant, Leandre Cristòfol o Lyonel Feininger, Joaquín Torres García, Pablo Picasso, Nicolás Lekuona, o el Equipo Crónica. La experiencia lúdica no sólo permite reinventar los materiales sino crear nuevas historias desde el mundo del circo o el teatro como las que ofrecen las figuras de Ramón Acín, Fortunato Depero, Alexander Calder, Joan Miró, Luigi Veronesi, Isidro Ferrer, Pep Carrió,  Norman Mclaren o Carlos Pomarón.


La referencia más metalúdica de este recorrido hace referencia a la propia creación  de juegos de azar, puzles o rompecabezas, que se incluyen en la tercera parte de la exposición bajo el título Juego(s) y que muestra piezas de Marcel Duchamp, Man Ray, Gerardo Delgado,George Brecht o Josef Hartwig. Piezas en las que se combinan la destreza del jugador y la belleza plástica del propio juego.


Por último, la  parte final de la exposición, Ludosofías críticas, acoge una muestra de obras recientes que configuran su mensaje desde la herramienta del juego. En el escenario de lo contemporáneo, el juego adquiere una nueva dimensión y la diversión, el disfrute o la banalidad dejan paso al análisis y a la crítica. En algunos casos como los "Soldats soldes", de Antoní Miralda, o el "Lego Concentration Camp", de Zbigniew Libera, los pequeños muñequitos de plástico se transforman en la memoria histórica de los atroces conflictos bélicos. En otros casos, como en la obra de Ángel Mateo Charris, sus coloristas composiciones nos acercan al mundo de la política y el abuso de poder. Crítica que también recoge Joan Fontcuberta en su serie "Googglegramas", donde juega con internet para hablar de temas tan actuales como el terrorismo. Pero si un rasgo caracteriza a la sociedad contemporánea es la pérdida de valores e identidades personales. Y es en este terreno donde la utilización del juego adquiere una especial trascendencia, ya que el espectador reflexiona con mayor profundidad ante la obra que le permite interactuar. Juan Luís Moraza, Eugenio Ampudia, Rafael Bianchi y Diego del Pozo son autores que invitan “a jugar”. Trabajos que certifican el nuevo papel del espectador contemporáneo en el arte, que pasa de mero observador a co-jugador de la partida. Ya lo escribió Jorge Oteiza: la vida es igual al juego.


Además, igual que sucedía con el museo malagueño, el Museo Oteiza ha preparado unas actividades pedagógicas como complemento de la exposición, dirigidas a niños de entre 6 y 11 años. Son las siguientes:

- Una imagen. Un poema (28 de diciembre de 2010) Desde las muestras de poesía visual que se pueden ver en la exposición se desarrollará una composición poética que incluya texto e imagen como herramientas de expresión.

- Mi marioneta tiene una historia que contarte. (29 dic. 2010) Utilizando distintos materiales de reciclado cada participante construirá una marioneta a la que dará nombre e identidad creando desde ella una historia.

- ¿Sabes jugar al ajedrez? (30 de diciembre de 2010) Desde el ajedrez más clásico hasta propuestas más modernas presentes en la exposición, este juego internacional nos servirá para crear nuestra propia partida y modificar las normas según nuestras propias ideas.

- El deporte y el juego (4 de enero de 2011) Algunos deportes como el fútbol, el tenis o el baloncesto son algo más que un deporte. ¿Cuál es nuestro preferido? ¿Por qué nos gusta más uno que otro? ¿Qué valores nos enseñan estos juegos? Todo esto y más se analizará de forma conjunta en el taller.

- Oteiza también jugaba en el laboratorio (5 de enero de 2011) El Laboratorio Experimental de Oteiza está lleno de objetos como gomas de borrar, latas o corchos, que muestran cómo el artista también se divertía en su trabajo. Buscaremos todos esos materiales y crearemos nuestro propio laboratorio de objetos encontrados.

*Enlaces relacionados:
-Las imágenes de la entrada las he extraído de la galería de imágenes de Noticias de Navarra.
-La noticia en Diario de Navarra.
-Eitbkultura, de donde he extraído el vídeo de la entrada.
-Se puede adquirir un libro de la exposición desde el propio museo.